El Domingo de Pascua cuando todos estábamos disfrutando de un día maravilloso, lleno de sol, un grupo de unas 10 mil personas departían una tradición de casi 13 años en la playa de Coquina en el condado Manatee. Muchos hispanos estaban presentes departiendo con sus familias, pero junto a ellos celebraban igual los miembros de algunas pandillas del área. A eso de las 4 y 30 comenzó el tiroteo que dejó tres heridos en lo que parece fue un enfrentamiento entre las “gangas” Sur 13 y Norte 14.
A pesar que las víctimas eran residentes de Arcadia y que este es un hecho aislado, la comunidad anglosajona ha sido muy crítica al respecto y este como otros hechos de delincuencia han avivado el sentimiento anti-inmigrante en la región.
El domingo anterior el diario Bradenton Herald en su editorial hizo una defensa de la comunidad y pidió no estigmatizar a los hispanos por estos hechos. Realmente es la mejor defensa que un medio americano ha realizado hasta la fecha, pero igual, el periódico deja la inquietud sobre el uso del español y las críticas que sus lectores tienen por el hecho que los inmigrantes no hablen inglés y los empresarios americanos estén tomando clases de español para poderse comunicar con sus clientes.
Quizá para alguien que nunca ha estudiado otro idioma es fácil pedir que los inmigrantes se asimilen rápidamente, pero la realidad es otra y hace falta tiempo para poder hablar decentemente otra lengua. Ahora, que los americanos hagan el esfuerzo por aprender español en lugar de criticarlo, se debe de aplaudir y fomentar. Esto no solo es una muestra de interés por nuestra comunidad, es una iniciativa de empresarios que ven una oportunidad brillante de ingresar a un mercado en crecimiento.
Las críticas de la comunidad anglosajona con respecto a lo ocurrido en Coquina, como lo que pasara con el niño Clay Moore, no deben servir para juzgar a toda una comunidad, desafortunadamente hay personas que tienen una visión muy corta, poca tolerancia y prejuicios raciales. Lo deplorable es que algunas de ellas pertenecen a nuestra comunidad y los comentarios que realizan, hacen daño pues los americanos piensan que es un sentir general.
Son lamentables y condenables los hechos de violencia. Ninguno de nosotros los avala y mucho menos los fomenta, por eso debemos denunciarlos, pero no es justo que por unos pocos se manche el trabajo de la gran mayoría que viene a este país a engrandecerlo.
La masacre de Virginia
El país está de luto por las vidas que se perdieron en el Tecnológico de Virginia, una masacre absurda que abre nuevamente el debate sobre el uso de las armas, la seguridad en las escuelas y la reacción de los organismos de seguridad.
Lo acontecido en Virginia no era predecible, si se hubiera evitado porque Cho Seung-Hui no hubiera tenido acceso a comprar un arma, o las autoridades hubieran reaccionado a tiempo, es solo una especulación, el hecho pasó y 32 víctimas sufrieron las consecuencias.
Por encima de buscar culpables lo que debemos es buscar soluciones. Cada día hay más inestabilidad emocional, en las escuelas, los hogares, las oficinas, etc. Cada día hay más soledad, las familias se siguen desintegrando, las drogas -y no hablo necesariamente de las ilegales- sino también de las prescritas por los médicos, están haciendo efecto y ocasionando desequilibrios emocionales.
Quizá la culpa no es del acceso libre a tener un arma, es dejarla disponible en manos de personas que no están psicológicamente estables para usarla.
Hay antídotos para muchos de los males de la vida, la familia, el diálogo, el amor, pueden ser algunos de ellos. Nuestros hijos están creciendo solos por las ocupaciones que tenemos que nos impiden compartir más rato con la familia. La desintegración de los hogares producto de divorcios, separaciones y abandonos, están creando una nueva forma de familia donde no se conocen las figuras tradicionales de papá y mamá y el hogar es más parecido a una residencia donde conviven familias con diferentes orígenes y autoridades encontradas.
Si la policía reaccionó a tiempo o no, no debe ser la pregunta, la pregunta es si la sociedad está reaccionando a tiempo o no, si los medios tenemos la culpa por engrandecer estas noticias, si los valores del país están basados en la noticia de Anna Nicole o de Don Imus.
Todos tenemos un granito de arena en lo que está pasando y debemos hacer un alto en una sociedad donde se vive a las carreras, superficialmente, solo pensando en el dinero y la satisfacción inmediata. Creo que es hora de empezar a cambiar y darle valor a lo que debemos darle, al ser humano, a sus sentimientos, creencias y valores. Quizá entonces podremos empezar a sanar las heridas que nos están dejando la soledad, la indiferencia y el egoísmo.
Tres Premios para 7DÍAS
Para la familia de 7DÍAS es muy motivante haber alcanzado tres galardones José Martí en la Convención de la Asociación Nacional de Publicaciones Hispanas, NAHP. Hace casi 5 años que se empezó este proyecto editorial que día a día se ha ido convirtiendo en realidad. Lograr ganar tres premios compitiendo entre cientos de periódicos hispanos en el país, nos llena de orgullo y satisfacción. Creemos que este es solo un primer paso, que es el aliciente para seguir mejorando la calidad periodística y editorial de 7DÍAS.
Sabemos que nuestros lectores nos prefieren porque hemos logrado ganarnos su lealtad, pero el trabajo que realizan los diferentes medios en el área es bueno y nos obliga a estar trabajando más para estar a la vanguardia. Estos premios son gracias a ustedes que nos leen y que de una u otra forma nos apoyan para poder seguir adelante.
Muchas gracias.