La semana anterior la CIA descubrió el complot para atacar la base Fort Dix en Nueva Jersey. Afortunadamente los servicios de inteligencia y la colaboración ciudadana evitaron una tragedia, pero ¿se hubiera imaginado usted que este acto demencial de un grupo de personas que actúa en forma aislada pudiera afectar a la comunidad hispana y en especial a los inmigrantes indocumentados?
Uno de los grandes problemas de la reforma inmigratoria que se ha empezado a debatir en el Congreso es que para los legisladores la palabra terrorismo está íntimamente ligada a la palabra inmigración y combatir el terrorismo significa entre otras reforzar la seguridad de la frontera sur.
No había acabado de conocerse la noticia donde se indicaba que tres de los presuntos terroristas vivían ilegalmente en el país, cuando varios enemigos de los inmigrantes salieron a decir que esto comprobaba una vez más la necesidad de reforzar la frontera y establecer controles mayores con los indocumentados que viven en el país.
Creo que para entender el problema de la inmigración es necesario desligarla de la palabra terrorismo. Los señores Duka llegaron procedentes de la antigua Yugoslavia y no lo hicieron cruzando a nado el Río Grande o atravesando el desierto de Arizona, no llegaron en balsa, llegaron en avión y llegaron legales, ah! y no hablan español. El problema es que para muchos estos inmigrantes están en la misma categoría que los que cruzan la frontera y están en el país por otra razón, la de trabajar honestamente.
Asegurar la frontera es algo que no tiene discusión, pero que hacerlo sea una solución o se haga como parte de una reforma inmigratoria, es absurdo.
El problema del narcotráfico ha afectado a este país y a varios países latinoamericanos, la pregunta siempre es ¿cómo llega la droga a este país? En pocas cantidades llega por los aeropuertos de Miami, Nueva York o Los Angeles, pero por cada “mula” que entra con su estómago lleno de bolsitas de coca, hay un cargamento de kilos y algunas veces toneladas que entra al país por los puertos o cruzando el espacio aéreo de la nación más custodiada del planeta.
Nunca he escuchado que las leyes a favor de la lucha contra el narcotráfico incluyan la seguridad de las fronteras, casi siempre incluyen ayudas para combatir la producción o el cultivo en países de la región. Pero tan peligroso es que cruce la frontera un terrorista como que en el mismo contenedor donde llega un cargamento de droga llegue un arma nuclear.
Mientras la palabra inmigración siga ligada a la de terrorismo, siempre vamos a estar sujetos a que nos juzguen de una forma diferente, más dura e implacable.
Estamos pagando por los sucesos de septiembre 11, pero el gobierno no ha entendido que en este país vivimos millones de inmigrantes que estamos agradecidos con Estados Unidos y amamos esta nación. Hay muchos inmigrantes indocumentados que han dado su vida luchando por él y no haríamos nada malo por perjudicarlo.
Asegurar las fronteras y reforzar la seguridad es algo prioritario no porque por ella cruce un ilegal, tan riesgoso o más es la frontera norte por donde ya han intentado cruzar varios terroristas en el pasado, las aguas del pacífico donde se ha demostrado que se puede desembarcar sin control de seguridad en las costas de Oregon.
Tenemos fronteras permeables y enemigos fuera de ellas queriendo hacernos daño, pero la solución de los inmigrantes que trabajan en el país no debe estar sujeta a tapar los huecos en la frontera, la solución es de fondo.
La verdad es que no hay voluntad política para acabar el tema de la inmigración ilegal, para muchos es mejor seguir contando con una mano de obra barata y sin beneficios, a la cual se le puede controlar con el miedo. Si existieran políticas claras no tendríamos las cifras de indocumentados que tenemos ahora. Canadá es un país de inmigrantes, donde se requiere la fuerza laboral, pero ellos no tienen el problema que tenemos nosotros. Algunas personas argumentan que se debe a la distancia con México, pero lo curioso es que estados como Nueva York, Illinois y Washington, están entre los 8 estados de mayor cantidad de inmigrantes indocumentados y tienen frontera con Canadá, y para mayor sorpresa en Alaska hay indocumentados y para llegar allá hay que cruzar territorio canadiense.
La pregunta entonces es ¿por qué Canadá no tiene el problema de inmigración ilegal y nosotros sí?
La respuesta es simple, ellos tiene una política clara y nosotros no.
Como van las cosas, esta reforma muchos la quieren aplazar hasta el 2009 y sería lo peor que le pase a los trabajadores indocumentados en el país, seguir viviendo en las sombras y con la zozobra de terminar deportados o en la cárcel.