Lamentablemente muchos de nuestros jóvenes tienen como ídolos a personajes que en nada son los mejores modelos a seguir, celebridades como Britney Spears, Lindsay Lohan y Paris Hilton se han convertido en los preferidos de la juventud, pero también son motivo de escándalos y un mal ejemplo. Temas como la anorexia, la bulimia, son en parte motivados por el deseo de las jóvenes de parecerse a sus ídolos, hay quienes compran las mismas carteras, usan el mismo peinado y si eso es así, no sería raro que trataran de cometer sus mismos errores.
Estos tres personajes, que sin duda alguna son de los más populares y se turnan las portadas de las revistas de farándula, nos tiene acostumbrados a las extravagancias, excesos y a una vida vacía que nada aportará al futuro de nuestros hijos.
El caso de Paris Hilton que en septiembre del año anterior fuera condenada por conducir bajo la influencia de drogas y alcohol y este año violara su probatoria, es el más notorio.
Esta semana Paris fue a la cárcel de Lynwood en el condado de Los Angeles; antes de entrar, el sheriff le bajó la pena de 45 días a 23 por “buena conducta”, ya tiene ofertas de varias editoriales para comprar la historia pues Paris escribirá un libro basado en sus experiencias en la cárcel. Las ofertas son millonarias y desde luego esta semana Paris es portada de casi todas las revistas del mundo.
¿Qué mensaje les podemos dar a nuestros hijos? Aquí un estudiante de la edad de Paris Hilton, termina su carrera con honores y pasa desapercibido por los medios pues esto no es “importante” lo importante es saber que Britney se rapó la cabeza, caminó descalza por un baño público, o no se puso ropa interior para ir a una discoteca. Estamos invirtiendo nuestros valores, nos estamos volviendo “light”, triviales, hablando de Anna Nicole Smith, destacando la belleza y la fama, y olvidando que muchas veces estamos enviando el mensaje equivocado.
Si en lugar de llamarse Hilton, se hubiera llamado Martínez, Brown o Smith, un DUI y el violar una probatoria, le hubieran significado varias semanas de cárcel, sin privilegios ni nada, pero como es Hilton solo son 23 días, y Paris saldrá más rica de lo que era, más famosa y seguirá siendo portada de revistas.
¿Qué le podrá decir usted a su hija adolescente después de esto?
El adiós a Radio Caracas
Viendo los últimos momentos de transmisión de RCTV recordé muchas cosas que han pasado con los medios de comunicación. Aquí hoy todo el mundo se rasga las vestiduras hablando de la libertad de prensa, pero nos olvidamos que la libertad de prensa se ve afectada todos los días en el mundo y muy pocas veces se hace algo.
Quizás esta vez por el tema político que encierra Chávez y porque RCTV es una institución de 53 años, pero yo no ví manifestaciones cuando Alan García cerró las estaciones de televisión de Chimbote en abril. En Colombia los gobiernos de turno premiaban o castigaban a las empresas en cada licitación de televisión y era algo “natural”, más de un periodista ha perdido su trabajo pues el gobierno pide su “cabeza” y el mismo RCTV se hizo de la “vista gorda” con despidos en el diario “El Nacional” por presiones políticas.
Perseguir un medio es muy fácil, algunos murieron afectados por las balas, otros ahogados por las deudas y otros simplemente cerrados por las dictaduras de izquierda o de derecha. Todas estas formas de censura son condenables y no justifico a las dictaduras, pero a veces son más francas cuando toman una determinación de acallar a alguien, otras formas sutiles de hacerlo como ir estrangulándolos económicamente, enviarles a la aduana como hizo el gobierno de Alan García o amenazándolos como ocurre a diario con el narcotráfico en México, me parecen más hipócritas.
Yo sé lo que es perder a un amigo periodista porque dijo una u otra cosa que a alguien no le gustaba, yo mismo estuve amenazado sin haber escrito una letra, solo por pertenecer a un medio de comunicación, yo ví morir al periódico “El Espectador”, no solo por la bombas del narcotráfico sino por que los grupos económicos quisieron que se acabara en represalia por sus investigaciones. Hoy “El Espectador” pertenece a uno de esos grupos y nadie salió a marchar para que eso no pasara.
Nadie duda que lo que pasó en Venezuela es condenable. Nadie quiere que censuren a un medio, pero lo que me aterra es que hoy se levanten las voces por RCTV y sigamos callados viendo morir periodistas en todo el mundo por decir la verdad.