Este lunes 4 de febrero alrededor del mundo se realizará una marcha donde la comunidad colombiana dirá NO al secuestro y NO a las FARC. Esta demostración no es una manifestación política ni un apoyo al gobierno de Álvaro Uribe, es simplemente una forma de decirle al mundo que la mayoría del pueblo de Colombia no acepta la forma de intimidación que los grupos guerrilleros, en especial las FARC, han desarrollado para amedrentar a los colombianos. También es una voz de rechazo al secuestro y una forma pacífica de exigir la liberación de los más de 700 secuestrados en poder de la guerrilla que viven, si a eso se le llama vivir, en condiciones inhumanas, parecidas a las de los campos de concentración de la segunda guerra o a las de los esclavos antes de la guerra civil.
Acompañar al pueblo de Colombia en esta cruzada es un deber de todos los que creemos que lo más preciado en nuestras vidas es la libertad. Ya es hora que Colombia se libere de la tiranía de la guerrilla y que el mundo sepa que Colombia no está de acuerdo con las FARC, con sus procedimientos terroristas y que cualquier intento por quitarle ese apelativo o darle un estado de beligerancia es una ofensa contra un pueblo que ha sufrido, que ha visto correr la sangre por la brutalidad de la guerra.
Quizá muchos pueblos piensan que esta guerra no es de ellos, que no tienen nada que ver en el conflicto, pero muchos no se han dado cuenta que indirectamente han contribuido a alimentarla por años.
Es absurdo escuchar como un Candidato presidencial admite haber usado drogas, como incluso un Presidente lo hace y la gente lo ve como lo más natural e inocente. Quizás ese Candidato, ese Presidente o ese muchacho nunca pensaron que la droga que consumieron financió a grupos al margen de la ley que secuestran, roban, asesinan, ponen bombas y siembra de terror y miseria los pueblos de Colombia. Ese gramo de cocaína está manchado de sangre y hasta que no les enseñemos a nuestros hijos y a los americanos en general, que el consumo es el culpable de esta lucha, no podremos cambiar las cosas.
Los carteles de la droga o los grupos guerrilleros son tan asesinos como los traficantes que caminan por las calles de Palmetto, de Bradenton o Sarasota. Pero aquellos que pagan por obtenerla son sus cómplices.
La droga que se consume en el país financia a las FARC, sus secuestros, sus armas, su maldad, así que lo primero que tenemos que hacer es trabajar para reducir el consumo, castigar a los traficantes y a quienes los apoyan y así disminuir las fuentes de recursos de la guerrilla para evitar que sigan comprando armas, explosivos y toda la parafernalia de terror que usan contra el pueblo de Colombia.
El lunes 4 de febrero a las 12:00 del día en la esquina de la Dale Mabry y Martin Luther King Jr. La comunidad colombiana dirá NO al terror de las FARC y pedirá la liberación de los secuestrados, es la mejor oportunidad para decirle a Colombia que no la hemos abandonado y que estamos con ella y con su pueblo.
Sin duda alguna, esta marcha ciudadana, pondrá en jaque a las FARC, pues mostrará que no tienen ningún respaldo y que el pueblo de Colombia las rechaza. Seguramente las FARC reaccionarán liberando uno que otro secuestrado para tratar de disminuir la atención de las marchas, pero lo importante es que el mundo ese día vea que Colombia no le sigue el juego al grupo guerrillero, y mientras sigan portándose como terroristas y desalmados seguirán siendo rechazados por el pueblo de Colombia y del mundo.
Ojalá sea un mensaje para el presidente Chávez y algunas organizaciones no gubernamentales que creen todavía en las guerrillas al estilo Robin Hood de los años 70 y no se han dado cuenta que los ideales sociales fueron reemplazados por la ambición al dinero y al poder.