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Publicado el 02/22/2008 4:49 PM EST
“Quién quiere ser Presidente”
Al paso que va la campaña electoral, cada vez se está pareciendo más a un “Reality Show”. Aquí vemos intrigas, alianzas, zancadillas, al mejor estilo de “Survivor” con la diferencia que en lugar de ser en la jungla de una isla del Caribe se realiza en la jungla política de los estados de la Unión.
Cada semana, uno de los participantes se retira y días más tarde se une a alguno de los que queda llevándole sus votos sin importar todo lo malo que antes dijo del mismo, recordando las eliminatorias de American Idol.
Definitivamente, la realidad va más allá de la fantasía y nunca pensamos que los programas de moda se tomaran la vida nacional en el tema político pues estas primarias son dignas de cualquier serie estelar de las cadenas televisivas.
A la fecha para que usted tenga una idea, los candidatos demócratas han “invertido” 238 millones de dólares, de los cuales Barack Obama ha gastado 85, Hillary Clinton 80 y los demás candidatos fuera de la carrera, 73. Por el otro lado, los republicanos llevan gastados 227 millones de los cuales Mitt Romney, aunque fuera de competencia, es el líder insuperable con 87 millones, seguido de John McCain con 39, Ron Paul 20 y Mike Huckabee 7, los tres aún en carrera y con la chequera lista. Los otros candidatos fuera de competencia gastaron 74 millones incluidos los 49 que botó Rudy Giulliani en su fugaz “campaña”.
Haciendo cuenta van 465 millones y aún la apuesta sigue fuerte y puede llegar o sobrepasar el medio billón, pues la carrera demócrata parece que no se resolverá pronto y si acaba antes será por física falta de recursos de uno de los dos candidatos.
La pregunta que la gente del común se hace es si vale la pena una elección primaria desgastante tanto en recursos, como en tiempo e ideas. Nadie entiende este complejo sistema de delegados, superdelegados, asambleas, convenciones y otras palabras que requieren un diccionario electoral para descifrarlas. Ni los mismos candidatos saben hoy en día cómo se resolverá esta elección, si los delegados elegidos cambiarán su voto en la convención o si los 26 delegados de Edwards se pueden negociar en la eventualidad de un virtual empate entre los dos finalistas demócratas.
No sé por qué en este país nos tenemos que complicar la vida, por qué no hacemos las cosas como se hacen en el resto del mundo, por qué tenemos que usar grados Fahrenheit, o libras, o pulgadas y por qué en lugar de hacer una primaria nacional el mismo día, tenemos que pasarnos 5 meses en esta elección que más parece un torneo de la Liga Mexicana.
Por favor no más, ya tuvimos que pasar el tema de la elección de 2000 donde quedó evidenciado lo anacrónico del sistema electoral, para ahora seguir en una trámite absurdo para elegir un candidato. Una elección nacional no solo sería más económica sino que de verdad le daría valor al voto de todos los estados y por consiguiente sería una verdadera muestra democrática.
Estamos viviendo en un país donde las cosas tienen que cambiar, modernizarse y dejar de seguir pensando que podemos hacer elecciones como en el siglo 18 cuando las cosas eran diferentes. Tanto las primarias como la elección presidencial, requieren cambios. Aquí no necesariamente se está eligiendo al mejor, pues si ustedes piensan, los que votamos en Florida poco o nada vamos a incidir en los nominados y para Presidente su voto no va a significar nada, pues el que elige al primer mandatario será un colegio electoral que como pasó en el 2000 puede elegir a un Presidente que no gane el voto de la mayoría.
Si la cosa es de complicarnos, pues dejen esto en manos de los que saben y que creen el reality “Quién quiere ser Presidente” y que la TV elija a quien nos va a gobernar, a lo mejor un juez como Simón tiene mejor criterio en escogerlo que los superdelegados de la convención.


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