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Publicado el 02/29/2008 2:59 PM EST
La entrevista con Clara Rojas
El 23 de febrero de 2002 en plena campaña electoral, Ingrid Betancourt y su amiga y compañera de luchas Clara Rojas eran secuestradas en San Vicente del Caguán justo después del rompimiento de los diálogos de paz entre el gobierno de Andrés Pastrana y la guerrilla izquierdista de las FARC. Clara pudo recuperar su libertad, pero la solidaridad con Ingrid de quien era además su fórmula vicepresidencial, la llevó a estar en cautiverio casi 6 años.
El secuestro es sin duda alguna el acto más atroz que puede vivir un ser humano. Estar encerrado en condiciones extremas, sin poder tener contacto con los suyos, sin saber a qué hora su vida se puede escapar por la demencia de alguno o por el desespero de una liberación. Vivir en la selva, con los mosquitos, la humedad, la soledad y saber que su vida depende de una ruleta rusa que en cualquier momento puede terminarla. Sabiendo que sus familiares sufren que no se puede estar con ellos cuando más lo necesitan, que se están perdiendo los momentos hermosos de los hijos, las últimas palabras de un ser querido. Que la vida pasa como si fuera una película que se repite todos los días.
Clara Rojas como centenares de secuestrados son nuestros mártires, los sacrificados de una sociedad que tiene que vivir con este horror porque algunos han querido que sea esa la fórmula de lucha porque no han entendido que si se quiere cambiar un país se debe hacer con los votos y no con los hechos.
En esta edición tenemos la entrevista exclusiva que nos diera Clara Rojas acá en Tampa. Ella y su madre son sinónimos de la esperanza, de la fe que siempre tuvieron juntas que un día Dios permitiría su reencuentro. Hoy solo queremos desear que así como ellas pudieron lograrlo, otras familias puedan muy pronto tener a los suyos nuevamente.
La guerra absurda que vive Colombia es producto de la intolerancia de un grupo que perdió su brújula y hoy se ha convertido en la organización delincuencial más grande del planeta. Pero también la guerra es porque los gobiernos se olvidaron del campo y dejaron a la deriva a miles de campesinos que han tenido que defender sus vidas y colaborar con los grupos subversivos, por temor o por necesidad.
A Clara y a doña Clara nuestros agradecimientos por permitir esta entrevista y su confianza en nuestra responsabilidad periodística.


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