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Publicado el 03/14/2008 2:20 PM EST
Por ahora hay paz
Cuando nadie pensaba que en la cumbre del Grupo de Río podría llegarse a un acuerdo de paz, casi de la nada un apretón de manos zanjó la mayor crisis presentada en la región en los últimos años.
Luego de escuchar la intervención del presidente Uribe, las palabras fuertes de su homólogo ecuatoriano Rafael Correa, uno no se hubiera imaginado que la petición del presidente de República Dominicana y anfitrión de la Cumbre, Leonel Fernández de terminar la diferencia con un abrazo fuera a lograr lo que no logró la OEA ni el clamor de los pueblos.
Ecuador tenía la razón en solicitar una condena a Colombia por la violación de su soberanía, lo que no debió hacer fue sobre reaccionar a los hechos, expulsar al embajador y expresar un lenguaje soez en contra del Presidente colombiano. Ecuador sabe que ha sido muy complaciente con la persecución de los guerrilleros de las FARC en su territorio. Sabía que tarde o temprano se podían descubrir las reuniones secretas de su ministro de Seguridad con Raúl Reyes, lo que no contaba era con la existencia de unas “pruebas” en el computador de Reyes que podían implicar más a fondo al gobierno.
La estrategia de minimizar el hecho, de descalificar la veracidad de las “pruebas” encontradas puede ser porque realmente el presidente Correa nunca tuvo relaciones estrechas con la cúpula de las FARC y estas sólo obedecen a un complot del gobierno colombiano para tender una cortina de humo a la incursión, pero también porque el gobierno hizo algo que nunca pensó que saldría a la luz pública.
Lo que uno se pregunta es qué hacían los guerrilleros en pijama en un campamento a dos kilómetros de la frontera, ¿sería que no temían la persecución colombiana y por eso podían descansar tranquilos? Si está comprobada la presencia de mexicanos en el campamento del #2 de las FARC, ¿por qué entraron por Quito para reunirse con el guerrillero? ¿Por qué los periodistas que lograron entrevistas con Raúl Reyes en el pasado eran citados en Ecuador? ¿Por qué el gobierno de Ecuador expulsa al embajador colombiano 24 horas después de la agresión y nunca había parado la presencia del vocero de las FARC?
Si bien es cierto que a regañadientes Correa le dio la mano a Uribe, las relaciones no están todavía resueltas entre los dos países, por lo menos al cierre de este editorial, pues todavía no se restablecen las relaciones diplomáticas.
Por su parte Colombia también tiene mucho que explicar. La narración de los hechos ha cambiado sutilmente. Se dijo que inteligencia de la policía había rastreado a Reyes desde principio de semana pero no había actuado para no dañar la entrega de los secuestrados que se produjo el miércoles. La operación supuestamente debía realizarse el viernes pero fue abortada por mal tiempo. ¿Dónde estaba Reyes ese día, en Ecuador o en Colombia? ¿Es cierto que se rastreó una llamada al celular satelital del guerrillero que permitió su ubicación? Se sabía que había una reunión en el campamento el día del bombardeo y que Reyes estaría presente, pero lo que se vio en el campamento era que Reyes estaba “viviendo” en ese sitio por lo menos desde hace algunos días. ¿Quién disparó contra las tropas, en donde resultó muerto un soldado colombiano? ¿Los guerrilleros del campamento, u otra columna guerrillera? ¿Si fue una columna por qué no regresaron a buscar a los suyos en especial a los heridos? ¿Dispararon desde Ecuador o desde Colombia? ¿Por qué no se destruyeron los computadores? ¿Por qué no recogieron a las guerrilleras heridas? ¿Por qué la llamada al presidente Correa llegó tan tarde, 5 horas después del ataque?
Colombia se equivocó y hay algunas dudas en las versiones oficiales. Lo cierto es que el gobierno al encontrase con la oportunidad de capturar o aniquilar a Raúl Reyes hizo lo que pensó era conveniente, sabía que su actuar podría costarle un problema diplomático pero decidió correr el riesgo y ejecutar el plan violando la soberanía para evitar que se le escapara el pez más gordo que podía pescar en 40 años de lucha.
Ahora lo que se debe exigir es la investigación del computador de Reyes y saber si los documentos que se han conocido, realmente fueron encontrados en el aparato y no fueron alterados. Si es así, los gobiernos de Ecuador y Venezuela y las mismas FARC deberán explicar el por qué de esas afirmaciones.
Colombia será condenada bien sea con un llamado de atención y un compromiso de no volver a violar el territorio de una país o con una condena mayor. Y Ecuador y Venezuela si en realidad negociaron o apoyaron a las FARC deberán recibir una condena fuerte de la comunidad internacional y sus gobernantes deberían presentar sus renuncias.
La paz por ahora se logró, no obstante, la resolución del conflicto está aún lejos; quizá ya no se vaya a una guerra, pero las heridas fueron muy profundas y la confianza entre los gobiernos se perdió y muy difícilmente podrá ser recuperada.


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