Para los padres, esposas o esposos, para los hijos de los 4,000 soldados que han perdido la vida en Irak esta guerra los ha desprendido de una parte de sus vidas. Estos 4,000 soldados como los otros 160 mil que siguen en el frente, son héroes que han ido a la pelear una guerra sin sentido a nombre de un país al que aman. El sacrificio ha sido inmenso como inmenso el dolor para sus familias.
Quizá cuando el Presidente decidió iniciar este conflicto nunca pensó en las consecuencias, ni en los costos, ni mucho menos en las bajas. Hoy 5 años después a pesar de todo el costo y los muertos, parece que la mejor opción fuera continuar con las tropas en Irak y esperar la estabilización del territorio para poder abandonar la zona de conflicto y traer de regreso a los soldados.
Irak seguirá siendo inestable con tropas o sin ellas y sólo toca esperar a que aparezca otro dictador como Hussein que ponga orden en el territorio y mantenga unidos a la fuerza a los sunitas, chiítas y kurdos. Un dictador “amigo” que siembre el terror y el miedo y con base en ellos, logre gobernar lo ingobernable, hasta que un día nos dé la espalda y se convierta en un enemigo igual o peor como ocurrió con Bin Laden o con el mismo Saddam Hussein.
La historia se repite y tocará esperar otros dos o tres años para que Irak no se convierta en paraíso de los terroristas, cosa que antes de empezar la guerra no era, pues pese al odio de Hussein por América no hubiera permitido el terrorismo que hoy opera desde Irak.
La guerra, además, ha dejado una víctima que muchos no quieren atribuirle, la economía que sin duda se ha golpeado porque a un ritmo de 430 millones al día de gastos, de un endeudamiento externo y la pérdida de credibilidad, el país se ha ido deteriorando y su economía resquebrajando hasta llegar a una recesión que el gobierno no quiere reconocer pero que todos la estamos sintiendo en el bolsillo. La crisis hipotecaria desde luego fue el detonante, pero la débil economía no está pudiendo absorber el golpe de las hipotecas. El dólar se ha ido devaluando haciendo que los exportadores sufran, los inversionistas están prefiriendo otros mercados y divisas más sólidas para sus inversiones y el petróleo rompe récord todos los días y amenaza con llegar a los $200 el barril dejando como bajas a los millones de consumidores que ya nos aprestamos a pagar $4 por galón este verano.
No tiene uno que ser economista para saber que algo de toda esta crisis se debe a la guerra, sus costos, la pérdida de confianza, pero la guerra es una realidad y con ella tenemos que vivir. Los candidatos demócratas prometen el retorno de las tropas, aunque la verdad es que antes de 2010 no pasará mucho y el día que salga el último soldado de Irak aún está lejos.