El pasado viernes se realizó en Tampa como en varias ciudades una manifestación de rechazo a las políticas del presidente de Venezuela, Hugo Chávez. Aunque la marcha de Tampa no tuvo la concurrencia que todos esperábamos lo cierto es que sirvió para ver como las comunidades cubana, colombiana, puertorriqueña, americana y algunas otras estuvieron presentes para darle un apoyo a los hermanos venezolanos.
El presidente Chávez con sus actitudes ha logrado despertar un consenso de rechazo a su trabajo. Chávez atacó al candidato Alan García de Perú cuando su respaldo estaba fincado en Ollanta Humala. Lo tildó de ladrón y vaticinó que si ganaba García no coincidiría en una reunión por temor a que le robara la cartera. Alan García ganó y Chávez ha tenido que tragarse sus palabras.
Al ex presidente de México Vicente Fox lo llamó “cachorro del imperio” y las agresiones verbales mutuas fueron famosas durante los últimos años del sexenio del mandatario mexicano. Pero Felipe Calderón no fue la excepción y a raíz de su cerrada elección lo tildó de haberle robado la elección a su favorito el izquierdista Andrés Manuel López Obrador.
Al Rey de España le colmó la paciencia con sus ataques al presidente Aznar y tuvo que salirse de casillas y pedirle que se callara. Sus alusiones a “Mr. Danger” refiriéndose al presidente Bush y la más famosa cuando lo llamó “diablo” en plena asamblea de las Naciones Unidas motivaron el interés de la prensa y el pueblo americano en él, un personaje casi desconocido hasta entonces.
Al presidente Uribe lo ha llamado mafioso, mentiroso y no sé cuantas cosas más, mientras a la muerte del segundo de las FARC, alias Raúl Reyes solicitó un minuto de silencio en su memoria.
Chávez ha maltratado a mandatarios, ha presionado a la prensa, ha acorralado a sus opositores y tiene al pueblo venezolano a dieta. Su amistad con Fidel y Raúl Castro y su incondicional apoyo al régimen de Cuba son motivos suficientes para que muchos digan, NO más Chávez, estamos cansados con las impertinencias, su grosería, falta de educación, sus ansias de poder y constante confrontación con la oposición usando los argumentos que le da el poder para amedrentar, presionar y comprar a quienes no están de acuerdo con sus ideales.
Muchos estamos cansados de sus impertinencias y sólo esperamos que la oposición se organice, trabaje sin egoísmo y se le enfrente en las elecciones y logre derrotarlo para poder librarnos de uno de los Presidentes más desagradables que han existido en América Latina.