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Publicado el 07/26/2008 09:35 AM EST
¿Quién paga los platos rotos?
Hace tres o cuatro años en pleno boom de los bienes raíces, todo era negocio. Una casa salía a la venta en la mañana y por la tarde ya se había realizado el cierre por un valor más alto del precio de lista. Eras las épocas de “no importa su historia de crédito, usted califica”. Pero las cosas cambiaron y el descuido de los bancos en otorgar créditos terminó en una crisis del sector financiero que ha deprimido la economía. La quiebra del Indy Mac Bank, la crisis en las instituciones como Fanny Mae y Freddy Mac, han obligado al gobierno a salir a respaldar para evitar un problema a los ahorradores, pero la verdad es que debemos analizar quién está pagando la quiebra.

Cuando a un parroquiano normal le decían que podía solicitar una hipoteca por un valor por encima del 50 por ciento de sus ingresos, esta persona se entusiasmaba, más si el crédito incluía los costos de cierre y no había que dar nada de pago inicial por la compra. Mejor dicho, le estaban “regalando” la casa a un riesgo mínimo para el comprador.

Muchos cayeron pues el raciocinio fue muy simple, “si no puedo pagar, entrego la casa, al fin y al cabo no puse un peso”. El agente de bienes raíces cobró su comisión de la venta, el de préstamos la suya, el famoso “underwriter” encargado de verificar los documentos para el crédito hizo lo propio, el banco tomó el crédito y lo vendió a uno más grande y se lavó las manos. El Banco grande pagó sus dividendos a los inversionistas, los ejecutivos sus salarios y bonos por las sumas astronómicas que registraron y todos felices.

Tres años más tarde el parroquiano del cuento no tiene dinero para pagar porque la cuota mensual es superior a su ingreso, la propiedad no vale lo que valía antes y como “al fin y al cabo, no puse un peso”. La cuota no se ha pagado por varios meses y el banco que tiene millones de casos, se va a la bancarrota, pero para que esto no pase, llega como superhéroe el gobierno y lo compra. ¡Qué maravilla! Hemos salvado al sistema financiero, ¿pero quién pagó?

Todos cobraron su comisión, su salario, su bono, los otros dejaron de pagar la cuota del “mortgage” y a usted y a mí que no teníamos nada que ver con el negocio nos toca pagar los platos rotos. Sí, porque con sus impuestos y los míos se está pagando la irresponsabilidad y la codicia de los inversionistas y los bancos.

El sistema proteccionista que tenemos y la falta de claridad en la ley, hace que problemas como este sucedan. Una amiga me dijo esta semana que llamó al banco para pedir que le bajaran los intereses de su crédito pues le cuesta trabajo pagarlo, la respuesta fue simple: “no podemos porque usted está al día, si usted debiera 3 meses podemos ayudarla, así que deje de pagar por lo menos 3 meses y hablamos”.
¿No es contradictorio? Pareciera que el mensaje es si usted hace las cosas bien tiene que pagar, pero si las hace mal, tranquilo que salimos a ayudarle.
Las personas cautas que no invirtieron en la época del boom o que lo hicieron responsablemente tienen que pagar por los que hicieron negocio, los que se enriquecieron y los que hasta cierto punto “estafaron” al sistema. Si la economía está como está es por este tipo de personas y la verdad es que las autoridades muy poco están investigando si los créditos se otorgaron fraudulentamente o sin respaldo.

Hace unos años se conoció el caso de un estafador que tenía un almacén de muebles en Palmetto que no le pagó a cientos de personas y compañías sus obligaciones incluyendo a esta empresa. Dos años más tarde el periódico Sarasota Herald encontró que el famoso personaje había recibido créditos por varios millones para la compra de propiedades sobre valoradas y sin ningún respaldo. El estafador desapareció con el dinero, pero si el periódico no lo denuncia, hoy seguiría estafando y codeándose con la “crema y nata” de la ciudad sin ningún castigo y por el contrario con la aceptación social como un “inversionista brillante”.

Si queremos salir de la crisis debemos regular a las entidades financieras y responsabilizarlas por sus actos, no podemos pagar todos por lo que hacen unos pocos. Si la gente sabe que tiene su responsabilidad civil y penal, seguramente actuará con más cautela la próxima vez.

Por ahora no hay nada que hacer nos toca seguir pagando los platos rotos.


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