¿Qué será lo que está pasando en Latinoamérica? Lula da Silva en Brasil, Hugo Chávez en Venezuela, Ricardo Lagos en Chile y ahora Tabaré Vázquez en Uruguay. Los movimientos de izquierda y populistas están tomando fuerza
¿Qué será lo que está pasando en Latinoamérica? Lula da Silva en Brasil, Hugo Chávez en Venezuela, Ricardo Lagos en Chile y ahora Tabaré Vázquez en Uruguay. Los movimientos de izquierda y populistas están tomando fuerza, si no le bastan estos nombres podríamos agregar a Néstor Kirchner en Argentina, Lucio Gutiérrez en Ecuador y los alcaldes presidenciables de Bogotá y Ciudad de México, Luis Eduardo Garzón y Andrés Manuel López Obrador.
No es un misterio, Latinoamérica está girando a la izquierda y la culpa es de la vieja política, los gobiernos neoliberales, la corrupción, el hastío por los partidos tradicionales, pero más importante, la pobreza.
Cuando 220 millones de personas viven en la pobreza y casi 100 en la miseria, según las cifras de la Cepal del año 2002, la gente busca un cambio. Esos 220 millones están cansados de ver cómo los ricos son más ricos y los pobres más pobres, como va desapareciendo la clase media, cómo los políticos se roban el país a la vista de todos, cómo la injusticia prevalece y es más fácil ver en la cárcel a un muchacho por robarse un pollo que a un político que se roba toda una entidad pública.
Eso debe golpear a cualquiera, ver cómo sus hijos se mueren porque no hay dinero para la atención en los hospitales, no hay comida para llevarse a la boca, todo porque no hay plata para invertir en lo social.
Si no estamos contentos con Fidel Castro y Hugo Chávez, ahora nos vamos a gobiernos más moderados pero populistas que en cualquier momento pueden llevar a una inestabilidad en la región. El giro a la izquierda es solo una señal de alerta para que se despierte la clase dirigente, los industriales y potentados, y piensen que si quieren seguir disfrutando su bienestar deben pensar en el bienestar de los más pobres.
Un gobierno de izquierda no significa necesariamente Castro, pero si puede ser el campanazo, hoy puede ser Vázquez, mañana Evo Morales o Luis Eduardo Garzón o Antonio Navarro o López Obrador, porque la gente busca una esperanza y ellos se convierten en símbolo, en tabla de salvación para salir de la pobreza.
Si la izquierda es la solución para América Latina, que sea, pero evitemos que la semilla de Fidel se pueda regar y terminemos con la cubanización o venezolanización (que palabreja) de nuestro continente.