Hace unos días el comentarista radial Rush Limbaugh abrió sus micrófonos para hablar de los “ilegales” en este país y de cómo el gobierno debería hacer algo para acabar con este “problema”.
Hace unos días el comentarista radial Rush Limbaugh abrió sus micrófonos para hablar de los “ilegales” en este país y de cómo el gobierno debería hacer algo para acabar con este “problema”.
Como siempre, hay comentarios despectivos de personas que no entienden que Estados Unidos fue construido por inmigrantes, que Ellies Island fue la puerta de entrada a millones de europeos que buscaron libertad o fortuna y encontraron en América un futuro para sus familias. Siempre se ha reconocido la importancia de esa migración, muchos americanos, incluido el señor Limbaugh, tienen sus ancestros en aquellos días donde seguramente los inmigrantes fueron discriminados.
Hoy quizá no es Ellis Island, es el aeropuerto de Miami o Los Ageles, la frontera con México, las costas de los Cayos de la Florida o tantos puntos de entrada por donde los inmigrantes, legales o ilegales entran a este país para contribuir como hace cientos de años con el progreso de América.
Ya estoy cansado de escuchar la ignorancia de la gente que piensa que inmigrante es aquel que viene a quitarle su trabajo, a robar su casa o a vivir de sus impuestos.
¡No! Inmigrante es el que viene a trabajar honestamente de sol a sol, al que le cobran más a la hora de pedir un crédito, al que estafan por su condición, al que abusan porque le ven su necesidad. El es quien permite que la cama esté dispuesta cuando se va al hotel de vacaciones, el que seguramente preparó la comida en el restaurante, el que cuidó su jardín, pero también el doctor que le atendió con más dedicación porque no estaba pendiente de su dinero sino de su salud, el vecino que lo visitó cuando estuvo enfermo, el que le ayudó cuando su carro tenía problemas o se subió al techo para colaborarle, sin importar si usted tenía seguro para pagarle la posible caída.
Inmigrante, también es el que paga el seguro social de muchos de aquellos que hoy sueñan vivir sin ellos.
Quizás al Sr. Limbaugh no le importe porque él tiene suficiente dinero para vivir en su mansión de West Palm Beach, pero anualmente los inmigrantes “ilegales” pagan al seguro social BILLONES de dólares que NUNCA son reclamados. Millones de trabajadores en este país usan tarjetas de seguro social falsas y mensualmente las deducciones hechas van a parar a las arcas del Social Security sin que puedan ser abonadas a ninguna cuenta. Sin este dinero, producto de horas de trabajo extenuante, el Social Securty se hubiera acabado hace años y millones de personas que hoy atacan a los inmigrantes estarían en la calle sin recibir un peso de sus pensiones.
Pero eso somos los inmigrantes, personas que si cometemos un error estamos en la primera página del periódico y somos condenados. Si el señor Limbough es acusado por comprar fraudulentamente medicinas para el dolor o Pain Killers, simplemente se trata de un acto de debilidad y solo tiene que tomar un tratamiento de rehabilitación, pero si eso mismo lo hubiese hecho un inmigrante, sería tratado como traficante, deportado, no sin antes haber pasado sus buenos años en la cárcel.
Al presidente Bush lo eligieron personas como Limbaugh, ultraderechistas que ya están presionando al Congreso para no adelantar alivios en los temas migratorios y eso ya lo hemos oído en los pocos días que van después de la elección, solo esperamos que el Presidente vea la necesidad de escuchar otras voces, las de la inmensa mayoría del pueblo americano que reconoce la importancia del inmigrante.