El incidente del guerrillero Rodrigo Granda detenido presumiblemente en Venezuela, puede generar un conflicto internacional de proporciones inimaginables
El incidente del guerrillero Rodrigo Granda detenido presumiblemente en Venezuela, puede generar un conflicto internacional de proporciones inimaginables.
Granda fue detenido el 15 de diciembre en Cúcuta (al nororiente del país), según las autoridades colombianas, pero las declaraciones del “Canciller” de las FARC como se le conoce al guerrillero y las investigaciones posteriores, hacen pensar que Granda fue “secuestrado” por los servicios de inteligencia de Colombia en colaboración de instituciones venezolanas o de miembros de esos organismos.
Las FARC pusieron el grito en el cielo, se quejaron a su “amigo” el presidente de Venezuela, Hugo Chávez y denunciaron el “secuestro” como una forma más de barbarie del gobierno de Uribe.
Rodrigo Granda es uno de los cabecillas más importantes de la organización guerrillera, está encargado de las relaciones exteriores de las FARC y paseaba sin ningún inconveniente por las calles de Caracas, al parecer con su cédula de ciudadanía venezolana otorgada por el gobierno de Chávez cuando nacionalizó a miles de colombianos en busca del voto para el referéndum revocatorio.
Pero, ¿por qué un miembro de una organización terrorista como ha sido catalogada las FARC, tiene cédula venezolana, garantías y privilegios? ¿Por qué el vicepresidente de Venezuela y el mismo Chávez han asumido su defensa? ¿Por qué el gobierno venezolano contestó la carta de las FARC cuando reclama una explicación como si se tratara de otro estado?
Para nadie es un secreto que la República Bolivariana del presidente Chávez, es afín con los movimientos subversivos que a nombre de Bolívar, secuestran, asesinan, trafican con drogas y siembran terror y destrucción. Si se comprueba este hecho, sería la ratificación de lo que han dicho muchos críticos del gobierno chavista, los servicios de inteligencia y las autoridades colombianas. Venezuela se convirtió en “santuario” para la cúpula militar de las FARC.
No es secreto que Tirofijo, el “Mono” Jojoy, Raúl Reyes y los cabecillas del secretariado de las FARC viven en el exterior, en las selvas o ciudades de los países vecinos a Colombia, fue el caso de Simón Trinidad capturado en Ecuador y ahora el de Granda viene a ratificar el hecho.
Pero el problema es más grande, no es saber si Chávez ayuda o no a las FARC, es que para Venezuela se violó su soberanía. Algo así como lo ocurrido cuando en 1960, el Mossad israelí capturó al fugitivo nazi, Adolf Eichmann en Argentina y lo juzgó por los crímenes cometidos en la segunda guerra mundial.
El presidente Uribe no va a devolver al guerrillero, por el contrario ya debe estar viendo la posibilidad de extraditarlo para quitarse esa “papa caliente” de las manos. Chávez va a presionar y Uribe si sabe que en Venezuela están los demás cabecillas volverá a intentar entrar por ellos.
Si algo quedó claro de la intervención americana en Irak, fue la política del ataque preventivo. El presidente Bush adoptó esa práctica de defensa que en cualquier momento un gobierno fuerte como el de Uribe puede invocar, con el aval del gobierno americano que le tiene “ganas” a sacar a Chávez del poder.
No quiero ser alarmista, ni mucho menos quitarle el oficio de vidente a Walter Mercado, pero lo que tenemos al frente es la posibilidad de un conflicto entre Colombia y Venezuela, más allá de la diplomacia.
Después de septiembre 11, la pelea quedó bien trazada, entre los terroristas y los amigos que los guardan y ayudan, y el resto del mundo. Chávez tendrá que decidir en qué lado se alinea. Si defiende a un guerrillero para apoyar a sus amigos de las FARC, o se hace –como lo reza el refrán-, “el de la vista gorda”, y deja que Colombia juzgue a Rodrigo Granda y sea un golpe más a la organización al margen de la ley.
Una guerra entre Colombia y Venezuela, ha estado en el ambiente desde hace años, por los conflictos territoriales en el archipiélago de los Monjes, cada año electoral en Venezuela se barajaba esta posibilidad por los candidatos de los partidos tradicionales, pero ahora la misma oposición estaría a favor de apoyar a Colombia con tal de ver derrotado a Chávez, pesaría más su odio que el amor a la patria.
El mundo no está para más conflictos bélicos, tanto Chávez como Uribe saben que tendrían mucho que perder y el respaldo del presidente venezolano a las FARC no irá hasta el sacrificio, esperamos que las cosas se resuelvan de la mejor manera y que muy pronto el terrorismo no tenga territorio alguno para alojarse.
La palabra la tiene Chávez, esperemos qué va a decir.