La bravuconada del presidente Hugo Chávez por el tema del guerrillero de las FARC parece tener otro motivo adicional al de defender la soberanía del país
La bravuconada del presidente Hugo Chávez por el tema del guerrillero de las FARC parece tener otro motivo adicional al de defender la soberanía del país. La táctica de Chávez es la de atacar para evitar que la gente tenga tiempo y se detenga a sacar sus propias conclusiones. Un guerrillero que camina libremente por las calles de Caracas con cédula venezolana y al parecer con la protección de autoridades de ese país. Una carta de las FARC solicitando una explicación por lo sucedido y una respuesta inmediata del vicepresidente Rangel. Venezuela ha sobre dimensionado el hecho y se está enredando en sobornos, secuestros y desgastando en absurdos como pensar en pedir en extradición al Ministro de Defensa de Colombia. El gobierno venezolano ha utilizado los mismos métodos de ofrecer recompensas para capturar a “terroristas” en su país o en el exterior, mal hace ahora en tildar de un “acto de violación de soberanía” la actuación similar del gobierno colombiano.
El error de la Casa de Nariño ha sido no haber hablado claro y desde el principio haber dicho la verdad de la captura. A Granda no lo secuestraron las autoridades colombianas, lo entregaron “caza recompensas”, pero tampoco fue como dijo el ministro y las autoridades colombianas. Por eso siempre se dice que más rápido cae un mentiroso que un cojo.
Chávez indudablemente tiene una amistad sospechosa con las FARC, no hay duda de ello y hay que creerle a las autoridades colombianas sobre el amparo de autoridades a los cabecillas de la guerrilla, cuidado de campamentos y tolerancia con esa organización guerrillera.
Después del 11 de septiembre el mundo está más sensible al tema del terrorismo. Un país que alberga y protege a estas organizaciones puede terminar acompañando a Irán o Corea en el famoso “eje del mal”.
Ambos países bajarán el tono, la cortina de humo de la “soberanía” se empieza a disipar y como todo, la duda quedará en el ambiente pero Chávez saldrá fortalecido. No hay duda que la influencia de Cuba ha convertido al presidente en un mandatario de corte maquiavélico. La oposición desde luego no le cree su pose prócer, pero no lo puede atacar para no pecar de traidores en un momento en el que está en juego la patria. Chávez llama al nacionalismo y desde luego convoca al pueblo que lo respalda, así que sale vencedor de este incidente diplomático que de diplomacia ha carecido por parte de los dos países.