A raíz de la decisión de la semana pasada cuando la Cámara de diputados aprobó el voto de los mexicanos residentes en el exterior, se abrió el debate si los inmigrantes que vivimos en los Estados Unidos debemos votar o no para decidir la suerte de nuestros países.
A raíz de la decisión de la semana pasada cuando la Cámara de diputados aprobó el voto de los mexicanos residentes en el exterior, se abrió el debate si los inmigrantes que vivimos en los Estados Unidos debemos votar o no para decidir la suerte de nuestros países.
La razón aunque no clara, es válida. Si usted vive en los Estados Unidos, si es residente o más aún ciudadano, qué diablos le interesa elegir al Presidente de su país de origen cuando ni siquiera sabe sobre sus promesas o programas de gobierno y de una u otra forma ni siquiera se verá afectado por sus decisiones.
Hasta ahí hay algo de lógica. Si usted ya decidió que su futuro está en este país, que incluso es ciudadano, por qué está influyendo sin conocimiento de causa en los destinos de otro país, por mucho que lo lleve en el corazón.
Pero qué decir de aquellos inmigrantes que han salido de sus países por diferentes razones y que aquí libremente pueden tratar de buscar el cambio que dentro de su territorio no pudieron lograr. Los inmigrantes que han venido a trabajar con la esperanza de regresar, que sostienen a sus familias con el envío de dinero que realizan, ellos están interesados en saber quién va a ser el gobernante de turno y cuáles sus políticas.
Lo que preocupa a los que se manifiestan en contra de estas posibilidades es el proselitismo político, el manejo de los electores que desde luego no tendrán mucho conocimiento de los candidatos y se influenciarán solamente por el que tenga la mejor “maquinaria” para lograr votos, y no necesariamente por el programa que mejor sirva a los intereses de su pueblo.
Una difícil decisión, pero en verdad comulgo con los que piensan que el voto en el exterior debería ser para inmigrantes o residentes y no para personas que ya son ciudadanos, así tengan el derecho para hacerlo. Yo soy de los que creo que los residentes de este país deben votar porque al fin y al cabo vivimos acá y nos afectan las decisiones que aquí se toman, por eso si usted ya no va a regresar, ni le importa lo que pase en su país, ¿cree justo que deba decidir sobre su destino?