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Publicado el 10/12/2005 11:55 AM EST
Los teleconjuros
Siempre he sido un defensor de las telenovelas, de una u otra manera, estas son una expresión de nuestros pueblos y he tenido la oportunidad de estar en foros donde se ha reconocido a las telenovelas como un género menor de la literatura.
Nadie puede dudar de la calidad tanto literaria como de realización de muchas piezas televisivas que han quedado en la memoria de muchos como ‘Amor Real’, ‘Betty La Fea’, ‘La Esclava Isaura’, ‘Corazón Salvaje’, ‘Café con Aroma de Mujer’ y tantas otras; pero si bien es cierto que las he defendido, también debo atacarlas cuando muestran una realidad que me resisto a creer que exista.
Día a día algunos productores del género están creando unos adefesios de los que los mismos escritores se sienten avergonzados, villanos tan perversos que Osama bin Laden, Pablo Escobar y Al Capone juntos, serían unos pobres aprendices a su lado. Mentes maquiavélicas que solo caben en imaginaciones enfermizas. En este mundo hay maldad, pero no tanta, no hay villanas de asesinatos múltiples por quitarle el novio a otra o la herencia a su pariente.
Creo que a los realizadores de estas novelas se les está yendo la mano. En días pasados, tuve la oportunidad de ver los comentarios que en uno de los programas de entretenimiento el canal americano E!, hacía sobre la telenovela ‘La Madrasta’ y de verdad que cualquier televidente desprevenido hubiera quedado estupefacto con la extrema dosis de violencia de las escenas. Creo que lo que estamos reflejando es una cara violenta de nuestro pueblo que no es la generalidad y que de una u otra manera nos está perjudicando.
Son muchos los males que nos achacan y si ven que nuestros programas que reflejan “nuestra realidad” los presentan, ¿con qué argumento podemos decir lo contrario?
Pero tan grave como la violencia injustificada, es una tendencia reiterada de resaltar la hechicería. No hay novela que no presente escenas de adivinadoras, de brujas que buscan hechizar al ser querido o enviar el maleficio al odiado. La brujería, es también parte de esos bajos instintos que debemos dejar a un lado, creo que nuestro pueblo debe entender que una cosa son nuestras creencias y otra muy diferente los actos maléficos que en la mayoría de los casos se promueven con fines comerciales y que no aportan nada a nuestra vida.
Hay una ley natural que es infalible, la ley de causa y efecto, todo en esta existencia está regido por ella, si siembras mal seguramente eso vas a cosechar.
La misión de los medios es sin duda alguna orientar, no pido que desconozcamos realidades o que seamos mentirosos, pero “vender” lo peor de nosotros, no es algo de lo cuál nos debamos sentir orgullosos.
He defendido las telenovelas porque las ví como escape a las preocupaciones y una forma de entretener, en muchos casos aunque usted no lo crea, las telenovelas han llevado mensajes importantes en campañas contra la drogadicción, la violencia doméstica, entre otras, pero en otros casos el mensaje ha sido diferente y lo peligroso es que en una película de Hollywood a veces el público puede distinguir entre la realidad y la ficción, pero en una telenovela la gente acepta lo que ve con certeza.
Los teleconjuros son más peligrosos que las malas palabras de los locutores de radio o los senos al desnudo de la Toya Jackson, quizá la FCC que regula las comunicaciones en este país no ha hecho nada por detenerlos porque no entienden español, pero un día no muy lejano lo harán si es que antes no se crean unos códigos de ética de los medios hispanos en este país.


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