Hace un año y medio escribí un editorial hablando de la necesidad de mejorar las publicaciones hispanas ante la ola creciente de los medios americanos por ingresar al mercado hispano. No fue un comentario profético, fue solo la realidad.
Cada día más periódicos americanos lo descubren y deciden que la expansión normal de su negocio es penetrar en el creciente mercado hispano. Esta semana está anunciado el comienzo de una nueva publicación en nuestra área, Centro Mi Diario, un tabloide bilingüe de la empresa Media General, propietaria del Tampa Tribune. Su incursión es favorable para la comunidad, pues es una muestra de la importancia de la misma, es el primer paso en nuestra área al que le seguirán un diario del St. Petersburg Times, un semanario del Sarasota Herald y la posibilidad que otro medio de grandes ligas que hace coqueteos en estos momentos, llegue para morder parte del pastel hispano de Tampa Bay.
La competencia es sana y conveniente, en especial en este país de la libre empresa; nuestras publicaciones hispanas son de gran calidad y conocen a la comunidad. Algunas nos hemos preparado para este momento y aceptamos el reto de la competencia, otras lo han ignorado, al final será solo usted, el lector, el que decida cuál es la publicación que busca llenar sus necesidades y refleja sus intereses. No será por ser hispana o americana que compre en ella o la lea, será porque es buena y efectiva, y de verdad las publicaciones hispanas somos tan buenas o mejores que cualquier otra, y trataremos de continuar siéndolo.
Hace unos días en una entrevista sobre el tema dije que la única diferencia entre una publicación de una empresa americana y una hispana es simplemente de dinero. Las empresas americanas han ingresado como una necesidad de alcanzar el mercado hispano, las nuestras lo han hecho para servir a la comunidad hispana y eso es una gran diferencia. Las publicaciones hispanas no tienen accionistas que buscan con afán dividendos de su inversión, nuestros accionistas son nuestros lectores y a ellos son los que les debemos resultados.
Pero si el reto es importante para las publicaciones, el reto mayor lo tienen las organizaciones hispanas que tienen la oportunidad de seguir siendo comunitarias o “venderse” al galán de turno, el problema es que cuando esto ocurre terminan como las meretrices, que pasan de poderoso en poderoso hasta quedar en el olvido cuando ya no las necesitan.
Es una reflexión a los dirigentes y líderes de nuestra comunidad que no deben darle la espalda a empresas que han luchado por años en pro de los hispanos, en beneficio del recién llegado. Hay que darles la oportunidad a todos, pues las organizaciones comunitarias son eso, de la comunidad. Aquí sabremos cuáles se mueven en otra dirección y cuáles son sus verdaderos intereses.
No hay que temerle a la competencia hay que temerle a la incompetencia, por eso en esta casa estamos preparando sorpresas para poder servir mejor a nuestros lectores y seguir contando con su lealtad.
A los colegas de Centro Mi Diario, bienvenidos, los mejores deseos en esta nueva iniciativa y estamos seguros que harán un buen trabajo en pro de la comunidad hispana de la Bahía de Tampa.