Tuve la oportunidad de estar el pasado fin de semana en Los Angeles y ser testigo del impacto de la multitudinaria marcha en contra de las medidas anti inmigrantes. Salvador García el presidente del Consejo de organizaciones mexicanas la calculaba en un millón, la policía en 500 mil, pero lo que si les digo es que eran un montón, lo suficiente para despertar el interés de todo el país. Yo no soy amigo de las marchas porque usualmente es más lo que se arriesga a perder que lo que se gana, pero de marcha en marcha se ha logrado que el pueblo americano y en especial los medios se preocupen de lo que está pasando.
Edward James Olmos, el conocido actor defensor de los derechos civiles de los latinos, estaba rodeado de cámaras y periodistas que lo vieron como el vocero de las inquietudes de los indocumentados. El defendió el derecho de los inmigrantes y habló de sus contribuciones, pero lo más significativo, criticó fuertemente al gobierno del presidente Fox que prometió cambios en su país y que en estos 6 años no ha hecho nada para que su pueblo encuentre mejores oportunidades en su país y no tenga que emigrar.
Lo cierto es que la noticia está en las primeras páginas de los periódicos del país y esta semana que comienza el debate será crucial la presión que podamos ejercer todos para lograr una reforma justa.
Hasta el sábado les confieso estaba muy pesimista de lo que pueda ocurrir, pero al ver la gente, el entusiasmo y en especial la fuerza, creo que sí se puede, como decían los manifestantes del fin de semana. El 10 de abril está programado el día de acción nacional donde se está convocando a una gran marcha en todo el país, ese día debemos ser no 500 mil, 3 millones o más y poder expresar pacíficamente lo que significamos para este país.
Es inaudito que todavía se piense en deportar a 12 millones de personas que viven sin documentos en este país, 12 millones que tienen una vida, familias, que han contribuido al progreso de la nación, que han comprado vehículos, casas, abierto negocios, generado trabajo. Personas que han vivido años, décadas en este país, muchos de ellos con hijos americanos que lucharán si por desgracia una ley injusta deportase a sus padres, hermanos o familiares. No estamos hablando de 12 millones de indocumentados, estamos hablando de 20 millones de personas relacionadas y por lo menos de 40 millones de hispanos que los apoyamos.
Hay que presionar, pedir una amnistía, porque si pedimos algo grande es posible que logremos algo. Los líderes del Congreso se están dando cuenta que una decisión puede ser crucial en el debate electoral de noviembre y algunos incluso consideran que será decisivo para las elecciones de 2008, el problema es que el desconocimiento de los legisladores los puede llevar a tomar decisiones equivocadas.
Tom Tancredo este fin de semana increpado por la prensa trataba de cambiar la posición sobre la criminalización de los ilegales ante una pregunta sobre las palabras de la senadora Hillary Clinton sobre que la ley buscaba criminalizar al buen samaritano y al mismo Jesús. Tancredo tuvo que decir que la ley no penalizaría a quienes ayudaran a los inmigrantes sino a quienes ayudaran a los “coyotes”, eso no era lo que decía Tancredo hace varios días, ya se están echando para atrás porque ven que las propuestas que realizaron se hicieron sin conocimiento alguno. Por ahora la propuesta que parece con más fuerza es la impulsada por el Presidente, la de trabajadores temporales, pero el Presidente se opone a una amnistía, no habla de residencia y no está claro si se le dará prelación a los indocumentados que ya están en el país o si se les obligará a salir del país para realizar su solicitud y peor aún, si tendrán que pagar la sanción de 10 años antes de regresar.
El gobierno está tratando de calmar la preocupación de las empresas americanas, habla de ampliar cupos para las visas H1B y H2B, pero sigue empeñado en decir que no puede premiar a quienes han infringido la ley, y mientras exista esta postura nada bueno puede salir de esta ley.
Hoy tengo más optimismo que antes, porque sé que nuestra gente no está sola, que día a día más personas se motivan a pelear por ella, así que busquemos formas para hacerlo, diseminemos la información para que tanto los hispanos como los americanos estemos conscientes de lo que puede ocurrir, pero por encima de todo piense que somos una fuerza y que podemos demostrar que unidos, ¡Sí se puede!