Después de escuchar al presidente Bush le queda a uno un sabor agridulce con su propuesta. El discurso de este lunes fue motivado por la presión de los sectores más radicales del partido republicano que se oponen a cualquier tipo de amnistía y proponen más seguridad en las fronteras.
Bush trató de calmar a la muchedumbre y darles un discurso que ellos querían oír. Asegurar las fronteras con el apoyo de la Guardia Nacional y la tecnología es desde luego una solución para evitar la inmigración ilegal, pero es una medida buscada sólo para tratar de salvar –de cara a las elecciones de mitad de período–, la que parece ser una evidente derrota del partido de Gobierno.
Los radicales han ganado un punto, han logrado más control en la frontera con México, porque esto sólo es en la frontera sur, nadie habla de asegurar la de Canadá. Pero para serles franco no hay nada malo con hacerlo, mientras no haya abusos, no importa que se vigile, es más, prefiero a la Guardia Nacional que al grupo paramilitar de los Minuteman.
Con referencia a los trabajadores temporales, es una medida muy discutible, traer inmigrantes y no darles la oportunidad de ser parte de la nación si así lo quisieran, es lo más parecido a la época de la esclavitud. Sólo los traemos para usarlos y luego que se regresen, con eso no les pagamos una pensión o unos beneficios, vengan, trabajen y luego vengan otros y otros. Injusto, pero es una medida que puede beneficiar a millones de personas que buscan alimentar a sus familias.
La tercera parte de la propuesta del Presidente y que desde luego será la contrapropuesta del Senado es qué hacer con los casi 12 millones de trabajadores indocumentados. Ya está claro, no tendremos una amnistía, pero lo bueno de todo esto es que parece que habrá una luz al final del túnel, que el Senado tendrá su propuesta y que la voluntad del Gobierno será negociarla con la Casa de representantes. Lo de este lunes fue el comienzo de una negociación, aquí está la política de reforzar la ley en la frontera, pero a cambio déjeme legalizar a los inmigrantes, y es que los radicales se deben dar cuenta que deportar a 12 millones no es cosa fácil, así que tendrán que dar su brazo a torcer y permitir algo.
No por ser pesimista, pero después de lo visto esta semana, no debemos ser tan optimistas y pensar que la solución va a ser generosa, no lo será para los 12 millones, no será fácil de implementar, los servicios de inmigración están sobre cargados de trabajo resolviendo casos de años atrás para ahora tener que resolver el problema de millones de solicitudes.
Hay que ver las enmiendas, los requisitos, pero lo cierto es que hay una luz, una posibilidad para aliviar la angustia. No será perfecta, no será fácil llegar a la ciudadanía, pero muchos podrán tener su permiso de trabajo, sacar una licencia de conducir, comprar un carro o una casa sin tener que estar escondidos entre las sombras.
Esperemos que los Representantes tengan la compasión necesaria para no extremar los requerimientos, para no enredar más la propuesta y ahora toca empezar a pensar en cómo vamos a ayudar para que todo esto se haga realidad.