En estos días la gente tiene un tema en común, ya no es la guerra de Irak o la ley de inmigración, es el Mundial de Fútbol que día a día despierta emociones entre los fanáticos y odios entre aquellos que no gustan de este deporte.
Ha sido muy emocionante vibrar con el excelente desempeño de la selección ecuatoriana, quienes hemos visto sus encuentros nos hemos dado cuenta del tesón que han puesto sus jugadores. La entereza, el amor por la camiseta que han logrado hacerlos llegar a dónde han llegado. La Selección ha cambiado a todo un país que hoy se encuentra reunido en torno a ella. El nacionalismo que tanta falta le hacía a Ecuador revivió y su tricolor pasó a iluminar el corazón de este pueblo.
A todos los ecuatorianos, en especial a la colonia aquí en Tampa, felicitaciones y gracias porque todos hemos sido ecuatorianos en estas dos semanas de torneo. Quisiéramos verlos pasar a semifinales y sé que tienen equipo para lograrlo, contra Alemania no se esforzaron y guardaron la energía para darlo todo en el partido decisivo contra Inglaterra.
Pese a lo que dicen mi favorito no es Brasil, es Argentina y no por el 6 a 0 contra Serbia, sino porque es el equipo que mejor ha tratado el balón. Sus pases precisos y juego de filigrana han demostrado que no sólo tiene individualidades sino que sabe jugar en equipo dejando los egos a un lado.
Lamentablemente, será Argentina y México el partido que no queríamos que llegara porque uno de los dos quedará por fuera y no es justo para los aficionados que quisieran verlos en la final.
Y hablando México ha hecho lo suyo, no como quisiéramos pero clasificó, perdiendo contra Portugal y con la ayuda de Irán, pero México le ha dado una alegría a los fanáticos. El sábado se la jugará toda ante el equipo gaucho.
Caso aparte es España que con un equipo joven ha demostrado la fuerza que le caracteriza. España tiene una prueba difícil, la de eliminarse en semifinal con Brasil si ambos logran superar sus escollos en los octavos. Quisiera una final en la que hable español, sería de antología.
Bueno, el Mundial acapara el interés de todos, a un lado quedaron las afugias de la ley de inmigración, ya pasa desapercibida la decisión de posponer la aprobación hasta el otro año, por ahora a soñar con tener un equipo campeón, a gozar de los goles, cuando acabe la fiesta futbolera regresaremos a la realidad, a Irak, la gasolina, el verano, el muro, la ley y todo lo que nos puede quitar el sueño, mientras tanto…disfrutemos.