México tiene hoy un gran reto, se pone a prueba la democracia en este país, una democracia que tuvo su primera prueba hace 6 años cuando el Partido Acción Nacional acabó con la hegemonía de 70 años en el poder que ostentaba el Partido Revolucionario Institucional PRI.
Han pasado 6 años y políticamente México es más maduro, han quedado atrás las épocas donde se hablaba de fraude y corrupción, este gobierno de Vicente Fox, puede haber tenido muchos errores, pero Fox ha demostrado ser un mandatario correcto y si bien existieron escándalos de corrupción con sus cuñados, nadie puede decir que Fox fomentó la corrupción en el país.
Hoy pueden hablar de intervención en política del Presidente y seguramente existirán acusaciones de fraude por parte del Gobierno a favor de su partido, pero la democracia madura de México debe estar por encima de todo.
Una elección cerrada, plagada de ataques, de suciedad por parte de los dos partidos, que alcanzaron la mayor votación, ha dejado polarizado al electorado. Un candidato de izquierda fuerte y carismático como Andrés Manuel López Obrador que cuenta con el caudal de votos más importante de la capital y que tiene una arraigada fuerza electoral entre las clases populares, favorito en las encuestas, debe tener la cabeza fría y la grandeza para reconocer una derrota en caso que el IFE confirme los resultados del conteo preliminar Prep que dan como ganador a Felipe Calderón.
Si el resultado del recuento arroja como vencedor a López Obrador, no hay duda que el PAN lo reconocería como el nuevo Presidente, por eso el líder del PRD debe conceder en caso de la derrota por pequeña que sea la diferencia.
En las elecciones del 2000, Al Gore evitó una crisis institucional y reconoció su derrota pese a ganar el voto popular, Gore tuvo grandeza aunque el partido demócrata dejó pasar mucho tiempo y desgaste de la imagen del país antes de reconocer al nuevo Presidente.
México no tiene una democracia madura como la de Estados Unidos, pero está buscando un cambio político que acabe con las prácticas del pasado y los partidos quieren que ese cambio se de, deben actuar para lograrlo. No creo que el PAN “le meta mano” a la elección y sólo quedaría esperar que el PRD le crea.
Una decisión muy complicada para la democracia, pero la grandeza de los protagonistas será el mejor argumento para lograr una solución.