Terminó el mundial, ganó Italia y si bien no fue el equipo que llenó el corazón de los aficionados, ganó, por penaltis, pero estos también son parte del juego. El billón de personas que vimos el partido de la final quedamos tristes al ver cómo un ídolo salía por la parte de atrás en lugar de hacerlo por la puerta grande.
Zinedine Zidane siempre se caracterizó por su elegancia y buen juego. Desde sus días de Botín de Oro o de Estrella del Mundial del 98, Zidane no había recuperado su forma, pero sin lugar a duda ahora había conducido a Francia a la final y se había convertido en candidato para mejor jugador de este Mundial, había marcado el primer gol del partido a los 6 minutos y estuvo a punto de consagrarse con un cabezazo certero que detuvo Buffon al minuto 109 y que si hubiera entrado, en este momento la historia sería diferente y los franceses estarían levantando un monumento en su honor en plenos Campos Elíseos.
Pero cuando todos esperábamos que “Zizou” marcara el primer penal de Francia y terminara ovacionado por la multitud, nos encontramos con la bochornosa imagen del ídolo golpeando a Marco Materazzi en una jugada sin balón, en el pecho, y con una actitud de vándalo callejero que para nada le hacía honor a su carrera de 17 años plagada de reconocimientos.
Zidane acabó con su gloria y de paso con el respeto que le tenían sus aficionados. No haber subido a recibir la medalla de subcampeón es la muestra de la vergüenza que debe sentir de haber tenido tan penosa reacción.
108 partidos con la selección, doce títulos a nivel de clubes, supercopa, un mundial, ser considerado el 4to. mejor de todos los tiempos después de Pelé, Maradona y Cruyff y 34 años de una vida ejemplar botados por la borda por no pensar con cabeza fría y dejarse llevar por el calor del juego.
Los ídolos de barro existen y la lección de Zidane es un ejemplo que debemos aprender; en la vida hemos actuado sin pensar y una decisión mal tomada puede cambiar años de trabajo, un buen nombre, o sencillamente una vida.
Si profesionales con experiencia se han dejado llevar por su ira en un evento visto por millones de personas ¿qué puede ser de usted o de mí? La próxima vez que se salga de casillas piense en Zidane cuente hasta 10 y evite pegar ese “cabezazo” del cual puede lamentarse toda la vida.
MÉXICO, ¿Y AHORA QUÉ?
Pasada la elección, México está sin Presidente, pues aunque legalmente Calderón ganó la elección no ha sido proclamado y debe esperar a que el Tribunal Electoral se pronuncie con respecto a las denuncias de Andrés Manuel López Obrador quien ha dicho que acata las decisiones de ese tribunal.
En una elección tan estrecha era de suponerse que esto podría pasar. Sucedió acá en los Estados Unidos en el 2000 y dejó una profunda polarización en el pueblo. Ocurre ahora y los mexicanos deben defender lo más valioso que tienen, su democracia. Es probable que si se cuentan los votos en una diferencia tan estrecha cualquier cosa puede resultar, pero para dar tranquilidad a la gente, el gobierno del presidente Fox debería aceptar el reto de López Obrador y proceder a hacerlo. Es el PAN el más interesado en que Calderón sea elegido sin cuestionamientos ni dudas, su gobierno debe ser legítimo y qué mejor que un gobierno tome la decisión sin cuestionar para demostrar que no “aprendió las mañas del PRI”, como dijo López Obrador y que ha actuado limpiamente.
AMLO debe tener cuidado con lo que dice porque sus palabras pueden convertirse en el encendedor de una revuelta y lo menos que un político quisiera generar debería ser violencia y odio.
Para los mexicanos residentes en Estados Unidos, Calderón es una excelente opción, pues en momentos como estos cuando se ataca la inmigración, se requiere un político que pueda negociar con Washington y no un populista que lo enfrente.
Seguramente como en el 2000, México tendrá una Katherine Harris que en su momento le pondrá fin a los conteos para dejar que la democracia pueda salir adelante, esperamos que ese día AMLO, se llene de grandeza y piense en México por encima de pensar en él mismo.