Hace 47 años que el mundo estaba esperando un cambio en Cuba. En estos 47 años han pasado muchas cosas, pero no lo que miles de cubanos querían.
Fidel Castro ha cedido temporalmente su poder, por primera vez, el régimen cubano admite la gravedad de su Comandante. Con Castro no hay nada escrito, muchas veces se le ha “matado”; la prensa, y el mismo exilio han tenido la primicia en muchas ocasiones, pero siempre al día siguiente Castro aparecía para desmentir la noticia y con ella morían las esperanzas de muchos. Pero la noticia de esta semana parece ser el final de una era y ojalá el comienzo de los cambios democráticos que todos estábamos esperando.
Es la hora de la verdad, y el pueblo cubano tiene que decidir sobre su futuro, son ellos, los que han sufrido en carne propia, los que han visto desintegrarse a las familias y en especial los que han tenido que vivir con el régimen son quienes deben decidir si lo que quieren es continuar con la política comunista de Fidel encarnado ahora en su hermano Raúl, o buscar un cambio democrático como ha acontecido en otros países.
No sabemos en realidad qué piensa el pueblo en Cuba, no sabemos si era el miedo o si de verdad seguían a un líder, tampoco si su convencimiento va más allá de la persona y no importa su sucesor.
Tampoco sabemos qué piensan Raúl o la camarilla que lo rodea, pero si son inteligentes deben dar comienzo al desmonte del sistema y llevar a Cuba a una transición pacífica y a un acercamiento a las sociedades democráticas para conducir al país a una economía de mercado y mejorar las condiciones del pueblo.
Cuestionamientos hay muchos, desde qué van a hacer Estados Unidos, los líderes del exilio y los pobladores de la isla. Pienso que lo mejor es la prudencia y esperar a que las cosas vayan pasando sin acelerar el proceso para evitar traumatismos.
No vale la pena ahora un éxodo masivo, ni un enfrentamiento militar o una invasión, Cuba debe por si misma buscar el cambio de sistema como pasó con los países del antiguo bloque soviético, sería una decisión lógica si se tiene en cuenta que Fidel Castro entrega su sucesión a su hermano que por edad no podrá ejercerla por mucho tiempo.
La gran pregunta ahora es, ¿volverá Fidel Castro a tomar las riendas del país? No creo que sea posible, aunque con Fidel nada es de extrañar. Para muchos, Castro murió de repente el lunes pasado y el “show” de su operación y cambio de mando es sólo una estrategia para ganar tiempo y que el régimen pueda implementar un plan de sucesión. Lo más probable es que no existiera ninguna declaración y que la cancelación de las celebraciones de su cumpleaños sea una muestra más que algo oscuro se oculta en La Habana.
Si fuera cierto su estado crítico y aún si la operación hubiese sido un éxito, Castro no estaría en capacidad para seguir asumiendo funciones por un buen tiempo y a su edad sería muy complicado que pudiera volver a ser el de antes.
Castro siempre ha sido una incógnita, un roble y podría darnos una sorpresa de salir la próxima semana a dar su declaración de retoma de poder con un discurso de tres horas, pero para ser honestos no creo que esto pase. Para fortuna de un pueblo, el lunes fue el fin de la era del dictador que más tiempo duró en el poder, un ser que no pudieron derrotar los más poderosos enemigos, pero que como todo ser humano, se tiene que doblegar a la muerte.