a atender el llamado de los medios de comunicación social y se acercaron al lugar para disfrutar de un gran espectáculo.
Llegado el jueves a las 2 PM cumplió el primer récord de 24 horas establecido en el Récord Guinness. Comenta Domico que se sintió bien feliz, pero pensó “mi objetivo es llegar a las 52 horas” y siguió adelante. Luego desde ese momento transcurrieron las horas más animado, feliz ese mismo día a las 9 PM rompió otro Récord Guinness, ahora de 31 horas. Todo el mundo aplaudió, en el lugar sacaron una pancarta que decía: "César Domico está haciendo magia consecutiva sin parar".
Cada hora significaba más y más. El lugar estuvo repleto desde las 10:15 hasta la 1:00 AM, el momento propiciaba un ambiente para seguir adelante. Ya pasada la 1:30 de la mañana, la gente se fue y comenzó a tener dificultades estomacales al punto que las enfermeras dijeron que si continuaba el dolor se cancelaba el evento.
Con las horas todo iba pasando pero ahora con mucho dolor en sus manos, los ojos se le cerraban, comenzaba a pensar "ya no puedo más", pero en ese momento empezaba a llegar gente y la adrenalina se comenzaba a encender. Ya a las 12 PM, comenzó hacer las cosas mecánicamente. Perdió el sentido de ubicación, no recordaba dónde quedaba la salida, dónde estaban los trucos. A las 2 PM, comió uvas y tomó bebidas energéticas.
El momento de llegar a la meta se acercaba y con ella la preparación de la fiesta con bombas. "Sólo pensaba en hacer magia, los dedos me dolían. Cada momento bajaba y subía la cabeza, y lo único que recuerdo era ver gente y más gente", mencionó Domico. Fue muy emocionante cuando comenzó el conteo del
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