último minuto, un final bien emotivo entre abrazos, orgullo y bombas.
Lo primero que pensó fue darle las gracias a Dios. "Sentí alegría, estaba impresionado con la multitud y el cansancio me vencía. Sentía mucho agradecimiento por la gente que creyó en mí, no quedaron defraudados. Mi palabra quedó en alto". La donación recaudada para la fundación fue de $600.
Luego de allí se fue a su casa a descansar, pero la emoción era tan grande que se levantó a altas horas de la noche para chequear la Internet. Las llamadas no se hicieron esperar.
El siguiente paso es recolectar las pruebas necesarias para enviarlas a los Récords Guinness. Si es aprobado volverá a realizar otra hazaña dentro de dos años, de lo contrario la realizará dentro de un año.
Por último Domico da gracias a todas las personas que lo apoyaron, a su familia, a sus compañeros de trabajo, al jurado, coordinadores, enfermeras, al público, a los medios de comunicación social, los patrocinadores y amigos, sin el respaldo de estas personas nunca podría haber llegado al final.