Ishida, el lujo de la cocina japonesa en 20 metros cuadrados
09-02-2005
los ingredientes que manipulaba y, acto seguido, supo que tenía que vivir como un monje budista, aunque no se internara en un monasterio.
"Es un hombre que, desde la perspectiva actual, es un icono de lo que podría ser el máximo lujo y la exclusividad, pero es como una pequeña contradicción porque Ishida es la pura sencillez", comentó Andoni Luis Aduriz, del restaurante Mugaritz de Rentería (País Vasco).
El cocinero vasco puso de relieve que Ishida, aunque trabaja desde hace cuarenta años en el mundo de la cocina, tan "difícil" y "sacrificado", es capaz de "hilar muy fino" y está a un nivel gastronómico "absolutamente arrollador", con un equilibrio en "perfecta armonía" de "tradición", "creatividad" y "vanguardia".
Arzak ensalza también su perfección en todas y cada una de las fases de elaboración gastronómica, "pelando, cortando, sirviendo" y es que ver cocinar a este "sabio", a este "gurú", "es como asistir a un ritual pero a nivel superlativo".
Hay ciertas normas que tanto Ishida como su esposa Tomiko han tenido que idear para que todos sus clientes, los mismos desde hace 30 años, puedan disfrutar de su comida: es imprescindible que sean socios o vayan acompañados de uno de ellos y no pueden acudir más de una vez al mes, siempre con reserva.
El elevado coste del cubierto en "Mibu" no impiden que sus fieles acudan a su cita mensual en este templo de la gastronomía, vetado para los ajenos, lo que envuelve aún más en un aura de misterio a este restaurante, que sí da cabida sin embargo a sus admiradores cocineros, que él considera "personas sensibles que se acaban encontrando" porque así lo manda el destino. EFE