Médica disidente cubana Hilda Molina cree que Fidel "nunca dejó de gobernar"
08-13-2010
La médica disidente cubana Hilda Molina considera que Fidel Castro "nunca dejó de gobernar" en la isla caribeña y su reciente reaparición pública no fue fruto de la casualidad, según señala en una entrevista publicada hoy en el semanario uruguayo Búsqueda.
"Cuando comenzaron a llamarme cuando se enfermó, dije que podía recuperarse y lo hizo. Creo que nunca dejó de gobernar. Su aparición no fue casual, tiene una inteligencia superior, un carisma increíble y un ego descomunal", afirmó Molina, que se encuentra en Montevideo para presentar su autobiografía "Mi Verdad".
Castro, que el viernes cumple 84 años convertido de nuevo en centro de atención en Cuba tras su reciente retorno a la vida pública, "eligió el momento de volver a escena", opinó la doctora.
En la entrevista, Molina indicó también que la liberación de presos políticos en la isla caribeña no representa "ninguna apertura", sino que "es algo cíclico".
"Si se sigue la historia de este medio siglo vemos que cada tanto el Gobierno libera a algunos presos, a un grupo y luego vuelven a encarcelar a otros", sostuvo la disidente, para quien esas acciones son solo "una estrategia" de Fidel y Raúl Castro "para ganar tiempo" y "seguir aferrados al poder".
La activista rechazó el embargo de Estados Unidos a su país, pero consideró también que "los problemas que existen en Cuba" se deben a que está sometida "a un Gobierno dictatorial, inepto, incapaz y desde hace algunos años muy corrupto".
Además, advirtió que Venezuela "va camino de ser la nueva Cuba de América Latina", porque le recuerda "en muchísimas cosas" a su país y a la antigua Europa del Este.
Lugares, opinó, donde prima "la irracionalidad, la falta absoluta de derechos y libertades para la población" y los funcionarios gubernamentales viven "en el capitalismo salvaje y el pueblo en la mayor miseria".
Asimismo, Molina denunció "la timidez que hay en los Gobiernos del mundo para criticar" a Cuba, país al que definió como "una dictadura estalinista y brutal".
Aunque reside en la capital argentina desde el año pasado junto con su madre y su hijo, dijo sentirse todavía perseguida por el régimen cubano y puso como ejemplo las agresiones verbales que sufrió cuando presentó su libro en la Feria del Libro de Buenos Aires, que obligaron a suspender el acto.