La crisis económica internacional ha constatado la existencia de dos Américas Latinas, una al norte de Panamá, cuya relación con EEUU le ha hecho sentir esa debacle, y otra al sur, cuya creciente cercanía con China le ha permitido capear el temporal, explica el expresidente Julio María Sanguinetti.
El político y escritor uruguayo participó hoy en una reunión del Club de Madrid que agrupa a 79 jefes de Estado y de Gobierno, y a la que acudieron asimismo los también expresidentes colombianos Belisario Betancur y Andrés Pastrana, y el mexicano Ernesto Zedillo.
Los cuatro ex mandatarios dialogaron sobre la seguridad jurídica de América Latina, subrayaron la consolidación democrática de la región y se refirieron al comportamiento de esta zona del mundo ante la crisis económica sufrida por Europa y Estados Unidos.
"México y Centroamérica han sufrido en parte esa crisis al estar ligados al mercado norteamericano", en cambio, "nosotros (los países del sur), conectados no sólo a China sino a aquello que China compra en el mundo, tanto materias primas como alimentos, ni nos hemos enterado", subraya Sanguinetti.
En una entrevista con Efe, el que fuera presidente de su país en los periodos 1985-1990 y 1995-2000, y primer mandatario democrático tras la dictadura uruguaya (1973-1985), analiza esa situación actual de América Latina, "una democracia en avance, con sus imperfecciones y también con ciertos retrocesos, como el caso de Venezuela", dice.
Pese a esos tropezones, Sanguinetti destaca que Latinoamérica "en términos generales muestra una consolidación de sus partidos, con una democracia política activa y elecciones regulares".
La principal excepción, señala, "sigue siendo Cuba, con un régimen en situación de colapso, como reconoce el propio Raúl Castro, pero aún sin la capacidad para regenerarse".
Sanguinetti hace muchas referencias a la general bonanza económica de la zona,
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