La edición limitada del Chrysler 200 convertible sigue ofreciendo la opción de una capota de lona o de acero. Esta última aumenta 61 libras de peso. Ambas utilizan el mismo mecanismo de plegado, tanto subir como bajar a un ritmo más bien pausado, de 27 segundos para la capota, 30 para el techo, y deja solo 6.6 pies cúbicos de espacio en el maletero con la capota abajo, un mal de la mayoría de los convertibles.
Su estilo presenta características refinadas además de un cambio de frente, faros y parrilla, utilizando ahora las alas de Chrysler como logo. Atrás incorpora focos de LED y un atractivo cromo que las conecta.
Bajo el capó, el auto está equipado con dos motores. Uno de 2.4 litros con cuatro cilindros que produce 173 caballos de fuerza y 166 lb-pie de torque, mientras que el otro de 3.6 litros Pentastar V-6 produce unos 283 caballos y 260 lb-pie de torsión, este nuevo motor Pentastar V6 3.6 litros con doble árbol de levas (DOHC) −tal vez uno de los mejores de la actualidad− da una mejora palpable de 48 caballos de fuerza y 28 lb-pie extras sobre el anterior V6 de 3.5 litros. Aunque tiene sólo 100 centímetros cúbicos más de desplazamiento que su antecesor, el secreto de la espectacular mejora es el uso de un sistema de tiempo de apertura variable de válvulas tanto en admisión como en escape, que va aparejado a un sistema de admisión variable de aire.
El resultado es una respuesta vivaz y contundente, ya que acelera con mucha autoridad, gracias también a la transmisión automática de seis velocidades que tiene modo manual de cambios (Autostick). Para controlar este incremento de potencia, los ingenieros se dieron a la tarea de revisar con atención la suspensión, cambiando ligeramente la geometría, la dureza
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