Un día como hoy, hace cincuenta años, el oficial de la Infantería de Marina John Glenn, con una vestimenta y casco similares a los de su servicio como piloto de guerra, se introdujo en una pequeña cápsula y se convirtió en el primer estadounidense que orbitó la Tierra.
Estados Unidos conmemora, con una serie de actos y homenajes, la gesta de John Glenn, quien a sus 90 años asistirá esta noche a una cena en su honor, en la Universidad del Estado de Ohio, y participará en un chat con los tripulantes de la Estación Espacial Internacional, según informó la NASA.
"Es sorprendente cómo la gente ha mantenido por tanto tiempo su interés en aquellos primeros vuelos", dijo Glenn al iniciarse el viernes pasado las conmemoraciones de aquella gesta.
"En este país nos acostumbramos rápido a lo que es nuevo, ya sea en aparatos o automóviles, lo que sea". "Por eso me sorprende que una y otra vez la atención se torne a aquellas primeras misiones", añadió Glenn.
La razón estriba, sin duda, en el significado patriótico de su vuelo. Glenn, excombatiente de la Segunda Guerra Mundial y de la Guerra de Corea, restauró en pocas horas el orgullo de Estados Unidos, herido por la delantera que la Unión Soviética (URSS) había ganado en los primeros compases de la carrera espacial.
La cápsula Friendship 7, de 1.225 kilogramos y con el tamaño de un "escarabajo" Volkswagen, partió de Cabo Cañaveral, en Florida, impulsada por un cohete Mercury-Atlas y completó tres órbitas, con un apogeo de 265 kilómetros en cuatro horas, 55 minutos y 20 segundos.
Tras reingresar en la atmósfera terrestre, la cápsula cayó al océano Atlántico y fue recogida por el buque de guerra Noa.6.